Cuando se presenta el reto de promover e implantar ,en centros educativos de este pais ,el concepto de "Escuela inclusiva" debemos hacernos algunas pregunta : ¿ Es España una nación en donde encontramos una sociedad inclusiva?. O más fácil aun: en nuestros hogares, en nuestro dia a dia, con amigos, conocidos...¿ponemos en práctica este concepto?. Una vez hayamos autorreflexionado sobre estas cuestiones llegamos a la conclusión ( al menos yo ) de que tanto la escuela como la sociedad estan unidas. Es decir, sin una escuela inclusiva, dificilmente lograremos una sociedad de la misma índole y viceversa.
Analicemos pues la sociedad actual. Vivimos bajo una atmosfera en la que impera el individualismo ( el cual nos conduce a actuar de forma egoísta), los prejuicios, la insolidaridad , el poder economico, la rivalidad y competencia, el materialismo frente a la exaltación de valores...
Todo esto es lo que niños y niñas "inhalan" desde pequeños en la sociedad en la que viven ( hogar, barrio o calle,ciudad, pais...) y, por tanto, lo que proyectan en las aulas. Es este motivo el que me lleva a pensar que , para conseguir llevar a la praxis el concepto de "inclusión" , debemos examinarnos a nosotros mismos, observar desde otra perspectiva, realizar una autocrítica, concinciarnos de la realidad, inculcar esos valores, tener la voluntad de mejorar y , por supuesto, llevar a cabo ciertos cambios.
Hasta aqui todo correcto. Ahora bien, ¿ que es una escuela inclusiva? A groso modo y bajo mi punto de vista es un proyecto de trabajo que se implanta en las aulas con el objetivo de formar a niños y niñas, no tanto como buenos estudiantes ( que también) , si no como buenos ciudadanos.
Extendiendonos algo mas, pretende conseguir una sociedad totalmente diferente a la ya descrita en el segundo párrafo cuya base es la defensa de ciertos valores tales como la humanización, la democracia y la autonomía.
Y ya metidos en materia, diremos que es un modelo educativo basado en una seria de técnicas pedagógicas que consigan avanzar en la cultura de la diversidad, la confianza, el respeto y la convivencia evitando asi cualquier tipo de exclusión. Se destaca el trabajo de grupo,la iniciativa, la cooperación, la tolerancia y la igualdad de oportunidades. Todo esto bajo el apoyo de una comunidad formada por profesores y/o tutores y padres y madres de alumnos.
Dejando un poco de lado la teoría, paso a relatar un caso personal relacionado con el tema que estamos tratando:
Estela. Doce años de edad. Desordenada, desorganizada, introvertida, dependiente y con una capacidad de comprensión algo más lenta que la mayoría de compañeros de su clase. Esta descripción corresponde a mi hermana.
Siempre con dificultades para entender enunciados, organizar conceptos y estructurar ideas. A esto le sumamos el poco interés que mostraba en el terreno escolar ya que realizar cualquier tarea suponía " un mal rato" para ella y, en definitiva, para todos nosotros.
A los siete años , y tras hacer una especie de test en la escuela, su tutora confirma que Estela tiene TDA ( Trastorno por Déficit de Atención + Ansiedad). En ese momento, no sabíamos qué hacer ni cómo actuar. Su profesora se limitó a decir que no teníamos razon para preocuparnos porque Estela sacaba buenas notas y era una niña (y cito textualmente) "que no da ruido en clase". Todo esto ignorando que mi hermana se limitaba a memorizar ejercicios para reproducirlos luego en los exámenes. No valorando que, en realidad, su aprendizaje y razonamiento era nulo. Y con la tranquilidad de que apenas hablaba en clase sin saber que era la verguenza y la timidez las razones por las cuales se comportaba de esa forma.
Mi madre buscaba soluciones o algun tipo de ayuda al respecto dentro del centro. Lo único que consiguió fueron "clases de apoyo" dentro del horario escolar.Es decir, mi hermana salía de su aula en determinadas horas para reunirse en otra diferente con otros niños y niñas que también tenían "problemas". El hecho de separarla de su clase trajo consigo un sentimiento de inferioridad que inundó a la niña durante ese curso. Se sentía diferente y no comprendía porqué tenía que separarse de sus amigos para ir con los "retrasados" , como le dijeron en alguna ocasión.
Mi madre, no contenta con esto, decidió informarse concienzudamente y llegó a la conclusion de que necesitaba ayuda de otro tipo ya que, con lo que teniamos, no avanzaríamos mucho. Es más, estaba siendo perjudicial para el autoestima de Estela.
Encontramos a una Psicóloga ( que por cierto, imparte clases en la Facultad de Psicología de la Universidad de Málaga ) que trataba con mi hermana aspectos como la ansiedad, la timidez,la inseguridad...y ésto fue reforzado con una Pedagoga. Ésta última realizaba todo tipo de actividades en grupo e individual para reforzar su capacidad de concentración, organización y comprensión.
Con todo este apoyo y nuestro comportamiento en casa respecto a ella, Estela consiguió cierta mejoría esos años.
En quinto de Primaria, apareció Andrea. Sería su tutora ese año y el siguiente. Inmediatamente mi madre informó de la situación en la que Estela se encontraba. Su profesora detectó cuáles eran sus puntos a reforzar y en cuales destacaba. Con los primeros, se dedicó a enseñarle otros métodos de aprendizaje que resultaron funcionar y le felicitaba por sus logros. Con los segundos, ponía especial hincapié en sacar el máximo partido posible. Fueron años muy buenos en los que la profesora sugirió que abandonara las clases de apoyo. Decía que lo único que conseguirían con ella sería bajar el nivel de aprendizaje. Y así lo hicimos.
Una vez en clase,le exigía igual o más que al resto de compañeros pero tenía un trato más personalizado en algunos aspectos.
Andrea supo, potenciar sus cualidades, vencer la timidez y mejorar el aprendizaje de mi hermana. Además de grandes logros a nivel personal.
Recuerdo como decía a Estela el último día del curso: - " Recuerda que podras conseguir todo lo que te propongas "-
Ahora, en primer curso de Educación Secundaria, Estela tiene una autonomía y seguridad asombrosa.
Ha mejorado en todos los nieveles e incluso, se ha apuntado a clases de teatro. Y , todo gracias a la confianza depositada en ella y a este método inclusivo que su profesora junto con la familia fuimos capaces de llevar a cabo.
De primera mano puedo decir que este gran proyecto se puede lograr.No es una utopía ni algo inalcanzable. Tampoco digo que sea fácil y/o rápido. Pero los pequeños cambios pueden significar mucho, y debemos empezar justamente por ahí.
Las ánsias de cambio han de convertirse en hechos. Debemos actuar, cada uno desde donde podamos aportar algo positivo. Tener claro lo que queremos, tomar consciencia de cómo podemos conseguirlo e involucrar a nuestro entorno. Conseguir que los conceptos de educación y sociedad, no solo vayan unidos, si no, que se cojan de la mano para lograr un mismo fin.